La montamos con lo que ya hay publicado de ti —horarios, precios, fotos, reseñas— y a partir de ahí los cambios los hacemos nosotros, no tú.
Sin registrarte y sin dejar el teléfono. Son treinta segundos.
Los bares y restaurantes fueron los primeros y siguen siendo los más rápidos de montar. Pero aquí no hay nada de cocina: una lista de precios es una lista de precios, un horario es un horario y una reseña es una reseña.
Cuando entres por primera vez, tu negocio ya está dentro: nombre, teléfono, horarios, tus servicios con su precio, tus fotos y tus reseñas de Google. Tu trabajo es leerlo y decirnos qué está mal, no escribirlo.
Lo rellenamos con lo que ya está publicado de tu negocio. Lo que esté desactualizado nos lo dices una vez y lo corregimos.
Sube un precio. Añades un servicio. Cierras dos semanas en agosto. Nos lo dices por donde te venga bien —vale una foto de la lista de precios impresa— y lo hacemos nosotros. Sin coste por cambio, sin abrir nada y sin aprender ningún programa.
Escribes a tu gestor. Una foto de los precios nuevos ya es un encargo.
Cuando prefieres dejarlo por escrito y ver por dónde va.
Tienes un gestor con nombre y apellidos, y es siempre el mismo. No cuentas dos veces cómo funciona tu negocio.
Precios, servicios y horarios se publican el mismo día laborable. Un «hoy cerramos» se publica en cuanto lo leemos.
¿Que te apetece cambiarlo tú a la una de la mañana? Entras y lo cambias. Es el mismo panel en el que trabajamos nosotros, con todo tu contenido dentro: ni un botón menos por no usarlo.
Incluido en la cuota: el contenido de tu web —servicios, precios, horarios, fotos, textos y avisos— las veces que haga falta. No incluido: un rediseño a medida, una sesión de fotos o páginas montadas fuera de tu web.
No es un constructor con mil bloques. Son las preguntas que te hacen por teléfono, contestadas en una página.
La lista por la que te llaman, en una página y de verdad al día.
Mapa, aparcamiento y la referencia por la que se guía la gente. No solo una dirección.
Las que ya te has ganado, en tu propia web y no solo en la de otro.
ES, EN, DE y NL, para los clientes que no leen el idioma de aquí.
Ahí es donde la van a abrir: de pie, con una mano y en tu puerta.
Incluido en la cuota. Lo registramos y lo mantenemos nosotros; nos lo pides cuando quieras —te quedes o te vayas— y lo pasamos a tu cuenta, gratis.
Que te pregunten por el canal por el que ya te escriben.
Web estática y datos estructurados. Carga antes de que nadie se canse.
Escribes el nombre que quieres. Te decimos qué extensiones están libres antes de pedirte nada.
Con tarjeta y con factura con tu NIF. Cancelas cuando quieras: no hay permanencia.
Te mandamos tu web ya rellenada con tu contenido. Nos dices qué cambiar, lo cambiamos y se publica.
99 €/mes
81,82 € + 21% IVA · factura con tu NIF
Un freelance
800–1.500 € y tres semanas, y luego cada cambio es un email nuevo y una factura nueva.
Un constructor de webs
20 €/mes, y la montas tú, la rellenas tú y la mantienes al día tú.
No. Empezamos por restaurantes porque una carta es la versión más difícil de una lista de precios: alérgenos, secciones, fotos. Todo lo demás es un caso más sencillo de lo mismo.
Lo registramos y lo tenemos en nuestra cuenta de registrador, para que el DNS y las renovaciones funcionen sin que tú hagas nada. Lo que te dan las condiciones es el derecho a llevártelo a tu propia cuenta, gratis y cuando lo pidas: siendo cliente o después de irte. Lo único que puede retrasarlo es el bloqueo que el propio registrador pone sobre un dominio recién registrado, y ese no lo acorta nadie.
No. Cancelas desde tu panel, en un botón, y deja de cobrarse al terminar el mes que ya has pagado.
Nosotros, salvo que prefieras hacerlos tú. Email, WhatsApp o un aviso desde tu panel: los cambios de contenido entran en la cuota y no se cobran por unidad.
Sí. Tienes acceso completo al mismo panel en el que trabajamos nosotros. Hay clientes que cambian los precios del día ellos y nos dejan el resto.
No. Si sabes mandar una foto por WhatsApp, ya sabes usar esto.
Sí: factura española todos los meses, con tu NIF y el IVA desglosado. Detrás hay una S.L. española, así que tu gestor la tratará como cualquier otra factura de proveedor.
De 24 a 48 horas desde el pago hasta que tienes una web que mirar. A partir de ahí, el ritmo lo marca lo que tardes en devolvernos las correcciones.
La tuya se queda exactamente donde está hasta que la nueva te convenza. Para tus clientes no cambia nada hasta que tú lo digas.
Nos pides el dominio y lo pasamos a tu cuenta; la copia de tu contenido —fotos y textos— te la entregamos en cualquier caso. Aquí no se retiene nada de nadie.
Vitrina es un producto de Missing Title, un estudio de desarrollo web. Detrás hay una empresa española con dirección real y facturas reales, y la persona que te contesta el WhatsApp es la misma que toca tu web.
Sin registrarte y sin dejar el teléfono. Escribes el nombre que quieres y te decimos qué extensiones puedes tener.